Cármenes

Se discute entre especialistas sobre el origen del pueblo de Cármenes, con las siguientes hipótesis no confirmadas :

· La etimología latina de ´Carmen – carminis´ ( Quinta ajardinada )
· La etimología árabe ´Karm´ ( Jardín )
· La etimología árabe, pero por fundación mozárabe, en los albores del segundo milenio.

Si se repara, todos los casos hacen mención a un terreno apacible, ajardinado, de suaves contornos, en que los montes se retiran, dulcifican la cordillera y convierten el enclave en vega abierta, cruce de caminos, pieza central de un abanico de valles por cuyo fondo corre el río Torío. Y así, cualquiera de las hipótesis resulta descriptiva, aunque nos inclinemos por la primera, pensando que en sus cercanías se ubica la Mina La Profunda, que conocieron ya los pueblos indígenas, pero que los romanos sometieron a una sistemática explotación: en sus cercanías hubieron de vivir los ingenieros, los mandos de guarnición, los capataces romanos, que buscarían un lugar rico en aguas, soleado y abierto, en una altitud de 1.180 metros, donde se ubica el pueblo actual.

A principios del siglo XX se encontraron allí hachas de sílex, tégulas de la Legio VII Gemina, ánforas y otros restos de sus explotaciones pasadas.

La mina volvió a activarse entonces y casi hasta la guerra civil, con el auge económico que permitió remodelar el pueblo, construir grandes casas de piedra y los últimos caminos foreros del territorio, como el llamado ´Callejón de la Muela´.

No podemos extendernos aquí sobre el importantísimo despoblado de Bustefrades, al este de Cármenes. Viene profusamente citado en la diplomática medieval, con fueros a favor del monasterio de San Isidoro de León, a quien pertenecía a partes iguales con el propio Rey. También está documentado, desde el año 1197 el despoblado de Busteriza, que ocupó las cumbres sobre el pago del Labanón.

La pérdida del valiosísimo archivo comunal del Concejo - que conservaba incluso su Arca de las tres llaves, con los antiguos privilegios - es un capítulo bochornoso para los protagonistas de la guerra civil, en el nefasto año 1937. Su desaparición impide datar con seguridad el momento en que Cármenes se constituye en capital de La Mediana, o parte central de La Hermandad de Los Argüellos, cuando se trasladan al pueblo el Escribano, el Regidor y demás cargos concejiles.

La Junta vecinal conserva solo algunos legajos de compra-ventas o permutas de sus montes comunales al Estado, cuyas fechas arrancan en 1834, ya en el periodo constitucional. Desde entonces aparecen en los legajos noticias sueltas y fragmentarias, - cesión de ´quiñones´ a los vecinos pobres, organización de linares, palo de los pobres y otros vestigios del antiguo sistema de vida - pero resulta imposible reconstruir su importante organización comunal, sus Ordenanzas y normas agrícolas y ganaderas por las que se regían los vecinos.

El censo de 1920 da a Cármenes una población de 365 habitantes, a pesar de un enorme contingente de ´indianos´ que habían partido hacia ´las Américas´, así como los arrieros que se asentaron en otras tierras. Ambos colectivos, cuyas vivencias son una moderna epopeya muy poco conocida, invirtieron aquí parte de sus ganancias y dotaron al pueblo de muchas de sus actuales infraestructuras. En ese momento de pre-guerra puede situarse su máxima prestancia como núcleo urbano, con todas sus instituciones, tradiciones y servicios en pleno funcionamiento. En 1925, según el anuario de Bailly-Baillière, el pueblo disponía de dos escuelas públicas y otra de primeras letras, médico, practicante, corresponsal de prensa, corredor de fincas, cinco tiendas de ultramarinos, cuatro bares, dos tiendas de tejidos, dos fondas, dos panaderías, dos carnicerías, tres molinos en funcionamiento, tres fraguas, tres carpinterías, un estanco, dos fábricas de mantequilla, dos herradores, un calero y una empresa de automóviles : dotaciones que nos parecen hoy día inverosímiles.

Para extender nuestra mirada sobre el presente, es preciso referirnos a la decadencia de todas las comunidades rurales del país, y en particular de las zonas de montaña. Su rica vida comunal fue decayendo tras la guerra, que devastó el pueblo, para agudizarse cuando el fenómeno de la emigración interior hacia las zonas industrializadas fue imparable, a partir de la década de 1960.

De su realidad actual, fuertemente disminuida por la despoblación, merece resaltarse una impensable atmósfera cultural, que impregna todas las actividades del pueblo. Aglutinados en torno a su ´Asociación Cultural del Casino de Cármenes´, un grupo de poetas, novelistas, periodistas, pintores, músicos y profesionales de todas las ramas con el soporte de los vecinos, convierten Cármenes - sobre todo durante los veranos - en un punto referencial para la cultura leonesa: revistas, libros, conciertos, talleres artísticos, exposiciones y todo tipo de actividades dan fe de este florecimiento cultural sin parangón en la provincia, que otros municipios de muchísima población, e incluso cabeceras de comarcas, no sueñan igualar.

La nobleza de sus apellidos, presentes en los blasones en piedra que convierten la fachada de su Casa Rectoral en un museo de heráldica, toma ahora el relevo en el fenómeno cultural, donde el pueblo exhibe todo su potencial, y asume la herencia de su glorioso pasado.

De norte a sur, los picos de los montes de nombres míticos vigilan este enclave privilegiado. Picogallo, Bodón, o Polvoreda... En cuanto las escarchas del otoño ponen en los hayedos su acuarela multicolor, en las laderas se alumbran los cerezos, y los servales oyen rumores de amarillo, ya la nieve se asoma a Polvoreda ... ha llegado el momento de recogerse, prender el fuego, saber que el mundo sigue allá debajo, huérfano y solitario mientras anochece.


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