Rodillazo

Encaramado en el bellísimo e inexplorado Valle de la Abadía, por las alturas donde voltea la Calzada romana mejor conservada del Noroeste peninsular - la que es también la menos conocida - hacia la ruta de Valdorria, este poblado de antigua cantería ronda el milagro.

Milagro de soledad y de belleza incontaminadas, desde su altura de 1.360 metros que lo convierten en el pueblo más alto de La Mediana. Está a 7,0 kilómetros de Cármenes, pero este mirador del paraíso queda muy cerca del corazón.

En el año 1186 ya se menciona en los textos leoneses, con el nombre de Ruy de Lazo, que con el tiempo pasaría a Río de Lazo, como escribe el ´Becerro´ en el siglo XIII. Pero no es el origen semántico del propio pueblo el único motivo de admiración.

Todo su término está sembrado de topónimos de misteriosa arquitectura, imposibles de descifrar, como se observa si damos una breve ojeada al Catastro :

Cáscaro, El Tesorio, la Braña Mudal, los Güerines, Cuchaciecha, el Praizalón, Guedeín, Iranda y Huero Viedo, el Jauquillo, Rivota, Morgullera, Nubarrón, Baduga, Surcabadal, Liranda, Rozaín, Mojón Coíllo, Llera, Nivesario, Surcamino, Culiecho o Cangos tras del topo ... ¿Se habían ustedes encontrado con universo semejante de tan fastuosa modulación?

Este calidoscopio prerromano, este ignorado diccionario de los pagos menores, es descripción exacta de lo desconocido, la levedad del territorio que se defiende de invasiones tras esta cascada de imposibles, donde se ignora, incluso, qué remota abadía dio nombre a todo el valle, y dónde están sus piedras.

Nos parece, en principio, hipótesis razonable que se trate de la primitiva Abadía de la Santa Cruz, que la diplomática leonesa coloca sin más señas, en las riberas del Torío. En todo caso, quiere la tradición que un alud de nieve desalojase de la altura las construcciones allí existentes, Tabanedo incluido, como lo avala que hasta hace poco dicho pueblo se llamase Tabanedo de Abajo.

El trazado de la ruta romana transversal, que enlazaba Curueño, Torío y Bernesga, a la que ya hemos hecho referencia, se mantiene aquí incólume, cada piedra en su sitio, con lábanas enormes alfombrando el paso para oponerse a los derrumbes pluviales, y paredes inverosímiles bordando el hilo de la ruta.

En las afueras de Rodillazo se dibuja un solar de planta redondeada, antiguo asentamiento de palloza prerromana,... en la fachada norte de su iglesia, por su cara interior, se observan incrustadas cinco calaveras, como aviso de la fragilidad de la existencia,... un poco más arriba está la Carva de San Froilán, donde el caballo del santo se arrodilló en la roca, a punto de desfallecer de sed, dando origen a la fuente que lleva su nombre...

Si se asciende hacia la collada, por un monte salpicado de murias de piedra, cantuesos rojos, árgumas y piornos amarillos, se avista una llanada inverosímil, extendida a los pies de Polvoreda, que señorea la cumbre desde sus 1.999 metros. Pastan allí cientos de vacas, en libertad suprema, entre un regato de agua glaciar que serpentea sobre la hierba, fina como el oxígeno. Dicen que aquellas aguas, después de despeñarse por una oscura caverna de caliza, vienen a salir en plenas Hoces de Vegacervera, en la fresquísima y abundante Fuente del Infierno.

Estamos en presencia de uno de los espacios incontaminados, a los que ha puesto a salvo el aislamiento, y para el que pedimos respeto y protección. Nunca la belleza había estado tan cerca de la mano, incluso entre las piedras de la devastación que asolan algunas de sus casas. Con paciencia, con mimo y meticulosidad los habitantes de Rodillazo se empeñaron, - y consiguieron - , asfaltar los accesos al pueblo, llevar la luz eléctrica, agua corriente, las primeras familias recuperadas de la diáspora, una nueva ilusión por que todo vuelva a vivir..

Su iglesia está dedicada a San Pelayo. Fue muy honrado en La Mediana este niño martirizado, que es también patrono de Pontedo.

De Rodillazo nos asombramos siempre, al contemplar que allí historia y geografía, aire y luz, piedras y bosque tienen aún el brillo original.

 


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