Flor y puerta de entrada en El Vallico, mundo del verde, pueblo de Basilio, esta diminuta agrupación de tejados coronando la piedra sería, solo por esta última circunstancia, un paraje bendito por las janas de la belleza.
No ofrece dudas este topónimo menor, que abre el espacio del valle verde, encajonado entre rocas blancas, por cuyo fondo corre el río. Las calizas del norte han propiciado una de las escuelas de escalada más famosas de la provincia, junto con la existente en Aviados.
Así anotan los técnicos estos extraños nombres para nueve sectores, que desatienden la toponimia de la zona, cuyos bautismos no suscribimos: Yoni Player, Palo de Trueno, Cobardes, Escalera mecánica, Ponte en forma cachalote, Mata al árabe, Espolón, La Champa y Baby Fruti.
Los anotamos aquí para certificar la existencia de estos nueve sectores de escalada, cuya belleza merecería mejores apelativos, que sustituyesen a estos vocablos foráneos, de tan dudoso gusto.
Basilio Fernández, el premio nacional de poesía 1992, a título póstumo, pues falleció en Gijón en 1987, nunca hubiera aprobado tales denominaciones. En el entorno de este brevísimo pueblo vio él paisajes de fina suavidad y evocación, que inmortalizó en hermosísimos poemas.
1.200 metros de altitud. 3,0 kilómetros de distancia hasta Cármenes. Bajo la advocación de San Mamés, cuya festividad se celebra el día 7 de agosto : Tales son las coordenadas de este enclave, del que afirma Basilio que quiero borrar mi vida aquí en las cimas / bajo nubes que pasan en vellones / y arder, arder feliz hacia otros cielos .
Delicadeza frente a vulgaridad. Valverdín es un ejemplo de este combate.