Rutas de senderismo

Debe decirse de antemano que todo el municipio de Cármenes es una ruta deslumbrante, plena de propuestas a la mirada. Cada valle y elevación es un escorzo de belleza. Los pliegues del terreno, los recodos del río, los bosques milenarios, las praderías en las que flores y gramíneas puntean el tapiz del verde, son otras tantas rutas donde perderse en todo tiempo.

Una red de senderos abiertos por los hombres o dibujados por los rebaños invitan a tomar camino, a distanciarse del asfalto.

Se proponen aquí algunas de las rutas más conocidas, y se apuntan tan solo otras más íntimas, que cada uno puede descubrir a la medida de sus deseos.

Ruta de Picogallo

Este paseo de mediana dificultad parte y regresa al pueblo de Cármenes. La ruta está señalizada y balizada, y cuenta con un folleto descriptivo, que los internautas pueden descargarse de la Web, desde el Menú “Huellas del Paraíso (Descargas)"

Ruta de Sancenas

Este paseo de altura propone la ascensión a la Majada de Sancenas, al sur de Genicera, partiendo desde la Collada de Ubierzo. La ruta está igualmente señalizada, y cuenta con su propio folleto.

El Nevero Colgado

Sería una variante de la Ruta de Picogallo, que alcanzaría el pueblo de Gete. Se visitaría un terreno glaciar, que es terminología científica, donde algunos años persiste la nieve, favorecida por la umbría, hasta muy avanzado el verano.

El nevero colgado es, pues, una zona elevada donde la nieve aguanta largo tiempo, y en este caso es un paraje de altura situado sobre el pueblo de Gete, en la zona de Picogallo.

Su visita se iniciaría en Cármenes, a partir de donde se asciende por la ruta forestal que cruza ´Las Verdes´ hacia la elevación de Picogallo. A través de un bosque mixto punteado de piornos, que al ascender ha sido repoblado de pinos, se desemboca en las laderas de Picogallo en un hayedo multicolor. Las vistas de los valles son allí impresionantes. Después de superar una pequeña collada se accede a la cubeta glaciar del nevero, colgada en un espolón rocoso, que en su fondo nos muestra los sucesivos retrocesos de la ´lengua del glaciar´, sobre enormes bloques de calizas, hasta dar vista a los pueblos de Gete y Getino. El descenso hacia Gete viene marcado por los senderos de ganado.

El recorrido, en esquema, es el siguiente : Cármenes < Picogallo < Nevero Colgado < Gete < Ermita del Pandillo < Getino < Almuzara < Cármenes.

La longitud de esta ruta es de 13,5 kilómetros, con un desnivel de ascenso de unos 395 metros. Su dificultad es de tipo medio, y está recomendada sobre todo a senderistas, sin excluir el uso de caballos. El tiempo aproximado de camino es de unas tres horas.

Calzada romana transversal.

Esta mágica ruta, que enlaza los tres ríos de Arbolio, discurre por el sur del municipio de Cármenes, por parajes bravíos de singular orografía.

El caminante descubrirá aquí tajos geológicos de caliza erizados de hayedos hasta las cumbres, ríos de agua mineral, y el trazado de la antiquísima calzada romana, que se conserva, milagroso, incólume a los embates del tiempo, desde las afueras de Rodillazo, hasta columbrar la Collada del Marqués.

Paraje incontaminado, donde brilla aún la luz original, el de este Valle de la Abadía, que parte de Felmín a la conquista de la Collada, a través de la empinada cuesta del ´Purgatorio´ . En el camino, admirad los poblados de Tabanedo y Rodillazo, una belleza en piedra que los vecinos se afanan en levantar, después de los derrumbes ocasionados por la guerra y la emigración.

En ´La Calzada´, pasado Rodillazo, es preciso contener la emoción, armarse de cámara fotográfica o filmadora, captar en el espíritu el enorme trabajo de los hombres para convertir en camino empedrado, bordado de pared, lo más bravío del monte. Ruta que puede culminarse con el ascenso a la Carva de San Froilán, donde brota la fuente milagrosa surgida para calmar la sed de la caballería del santo, o al eje geodésico de Polvoreda.

Para los caminantes más tranquilos, apuntamos el siguiente itinerario : Cármenes < Felmín < Tabanedo < Rodillazo < Collada del Marqués > Correcillas.

Son unos 8,0 kilómetros, con un nivel de ascenso de 385 metros y de descenso de 255 metros. Tiempo aproximado de unas dos horas y media.

Los senderistas hallarán aquí un anticipo del paraíso.

Calzada romana de las cumbres

A diferencia de la anterior, la presente ruta nos encamina al norte del municipio, donde los montes se erizan de pasos hacia Asturias y el vecino concejo de Valdelugueros.

A partir de Pontedo comienza la evidencia de una ruta romana poco estudiada, pero presente por el alzado de dos puentes bimilinerios, en el paraje de Las Hoces de Canseco. Pasado el pueblo, por la salida del antiquísimo castro de Palombera, el camino discurre por un dulcísimo valle encajonado de hayedos y calizas, arrullado por el fluir del río Palombera, corriente en todo tiempo, que se encamina al despoblado de Busticésar.

Sería preciso otro espacio para referirnos a la historia de este despoblado, cuya raíz toponímica indica un quemado del bosque, en la remota etapa de la romanización.

Girando a la derecha, al avistar el único edificio de Busticésar que aún queda en pie, se inicia el ascenso al Collado de Redilluera, donde el camino ha sufrido los embates de la vegetación hasta borrar en ocasiones toda huella entre el tapiz del verde. Enormes lábanas enlosan el pavimento, al voltear la collada, y la vista se expande allí con los perfiles del valle de Lugueros, y sus maravillosos pueblos de Redilluera y Llamazares, que por ningún concepto deben dejarse sin visitar.

En el trazado, rodea al caminante el oro violeta de los arándanos, lo acechan águilas y rebecos, habitantes crepusculares de este enclave de altura que la civilización aún respetó.

El recorrido que se propone arranca de Pontedo y sigue por Canseco < Busticésar < Collado de Redilluera < Redilluera < Llamazares < Lugueros. Son unos 8,0 hilómetros de dificultad escasa, que nos habrán trasladado del Torío al Curueño. Un recorrido ancestral por la cornisa de las cumbres, con un tiempo aproximado de dos horas y media.

Otras propuestas

Para los amantes de la aventura, dejamos abiertas otras variadas posibilidades a la medida de cada gusto :
· Nacimiento del río Torío, en Agüazones, junto a la raya del puerto de Piedrafita.
· El Valle de Riosol, que asciende desde Piedrafita hasta el eje geodésico de Brañacaballos.
· El paso de Gete a Fontún, por la Collada de San Pedro, donde se ubicó el antiguo poblado mozárabe de Sanctus Petrus.
· Las minas prerromanas de cobre de La Profunda y La Providencia. Ambas se sitúan en el mismo macizo, la primera en término de Cármenes, y la segunda en el de Villanueva de Pontedo.

La relación sería interminable, pues la belleza no tiene aquí más límites que los que alcanza la imaginación.

 


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