Quisiéramos fijarnos brevemente en la fauna y la flora del territorio, y sorprender algunos restos de su bestiario autóctono, su orgía vegetal, el latir de la vida en plenitud.

El tamaño obligado de esta ventana no nos concede espacio a este propósito, y así solo daremos escuetas pinceladas, una orquídea, un insecto, un planeador alado, una amanita..., bellezas que perviven entre los ríos.

Seta: Amanita muscaria
"Se que el otoño morderá mis labios"


Las laderas más altas se cubren de pinares, abedules y hayedos, que en el otoño toman la luz y la fragmentan en un calidoscopio multicolor. Un poco más abajo los robles visten el terreno, conviven con cerezos y con fresnos, el bosque mixto o los piornos. En los valles de altura se iluminan ribazos recubiertos de urces moradas. Las corrientes se hilvanan de sauces y choperas. Una vertiginosa floración asedia en primavera cada recodo del paisaje, dibuja el mapa de las gramíneas, le da a los huertos su inocencia frutal...

Mantis religiosa
"Globos entre las ramas del
silencio y un animal sin nombre
que se espesa en mi rostro"
Orquídea roja: Dactylorhiza sambucina
"A esta hora la piedra comienza
a florecer y la luz se perfuma,
como la huída de un río"

Los frutos del robleLos frutos del roble
"Se multiplica por mil la señal del origen humilde "

 

¿Y qué diremos de su fauna, hermosa y residual a pesar de la presión del hombre?

Los animales del territorio poseen un carácter esencial, que trasciende su utilidad y los acerca al simbolismo. Su imbricación con el paisaje es tan estrecha que lo importante para los habitantes es que se encuentran ahí, ya sean de tierra, de agua o de aire. Desde el perro, compañero tradicional del poblador, o la pacífica vaca, fuente de riqueza, a las especies escondidas: El corzo, el gato montés, algún oso que hiberna,... son compañeros de aventura, cuento de lobos, escalofrío de víbora, vuelo de garza, vida.

Vacas en La Vega
"Quizás los últimos supervivientes
del altofrío"
Cigueña en su espadaña
"Como dos ríos que se
soñasen el uno al otro "

En los parajes bajos del territorio, donde los ríos se buscan para unir sus aguas, hormiguean los prados auténticos rebaños de cigüeñas, disputando a las vacas el blanco y negro.

Un contraste pacífico, con los arriscados animales de la altura. Un balance de los colores, que suma blanco y negro a las infinitas gradaciones del verde, en las anchas riberas de Vegaquemada (Porma) y Santa Colomba de Curueño.

Todos configuran el bestiario del territorio en armonía y auxilio mutuo. Truchas que nadan las aguas limpias, urogallos en celo en los "cantaderos" de La Braña, águilas reales y altivos gallos indios o pardos que terminan en anzuelos de pescador.
Buitres
"Aprendí cual era mi tierra cuando supe dónde no iba a volver"

Subid a verlo, antes de que anochezca.

 

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© 2001
Contenido: Mancomunidad del Curueño
Edita: Merkasi, S.L.

 

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