Son muy variados los juegos tradicionales de carácter autóctono cuyo recuerdo nos ha llegado hasta hoy: Bolos, lucha leonesa, barra, pelota, carreras de caballos y de la rosca, tanga, calva, llave, maza, rana,?
De todo este universo lúdico solamente podremos hacer aquí algunos someros comentarios:
Nos referiremos, para comenzar, a los juegos de niños, de los que podemos mencionar el ´Lirio lario´ , el ´Manro´ , ´Las Tabas´, ´La Comba ´ o ´Los tres marinos a la mar ´. Éstos y otros juegos infantiles pueden aún ser recuperados. Isaac González, de Redilluera, conserva en sus archivos memoria literaria y gráfica de multitud de juegos infantiles, para desarrollar en las cocinas o en los pacederos del pastoreo, y sus aportaciones serán recogidas oportunamente, para salvarlas del olvido.
Los mayores practicaban, como es natural, juegos de fuerza y destreza, en función de la propia edad. La prestigiosa figura de Jose Antonio Robles, de Campohermoso, que en su primera juventud fue laureado campeón de Lucha leonesa (El Elegante), nos hace un informe detallado de los cuatro juegos básicos de la comarca: ´Los Bolos´, la ´Lucha leonesa´, la carrera de la ´rosca´, y el lanzamiento de ´barra´.
El juego de bolos se continúa practicando, con la leonesa bola ´cacha´ o partida. Una diferencia es que en los municipios montañosos no se ´birla´, cosa que sí se hace en la Ribera. Todos los pueblos tienen su bolera, de las que debe mencionarse la hermosísima de Canseco, a la que los indianos de comienzos del siglo XX bautizaron como El Malecón, en recuerdo del célebre paseo de La Habana. En la bolera de Cármenes se celebra desde hace años, el último domingo de agosto, un concurrido Campeonato comarcal de bolos, en cuya efemérides participan muy afamados tiradores, incluidos campeones provinciales. El pueblo recupera, siquiera sea por un día, el seductor ambiente de los tiempos pretéritos.
´La lucha leonesa ´, juego y deporte tan genuino de nuestra provincia, tiene en la Mancomunidad del Curueño su auténtico epicentro. De los seis ríos denominados ´Los ríos de la lucha´ (Bernesga, Torío, Curueño, Porma, Esla y Cea), la mitad de ellos pertenecen a nuestra Mancomunidad. Si se establece la clásica división entre ´Montaña´ y ´Ribera´ resulta ser frontera la línea de ferrocarril León – Bilbao, que también cruza nuestro territorio. Mágicas coincidencias, tan ¿casuales? como inexplicables.
Pueblos como Campohermoso, La Cándana o La Mata tienen desde siempre grandes luchadores, y en los últimos años se han celebrado corros de lucha senior en Barrillos de Curueño, La Mata de Curueño, Sopeña, Valdepiélago y La Vecilla, y de base en Campohermoso, La Cándana, Correcillas y Otero de Curueño.
José Antonio Robles, el autor del libro cuya portada reproducimos, nos ofrece la nómina de los luchadores actuales de cada uno de los pueblos, su categoría y sus trofeos. Pertenecen a Ambasaguas, Barrillos, Campohermoso, La Cándana, Lugueros, La Mata, Ranedo y La Vecilla.
Hay que mencionar la publicación de dos nuevos títulos, con glosas muy diversas y complementarias sobre los aluches, nombre popular de la lucha leonesa:
· Las mañas de los aluches. José Antonio Robles Tascón (Celarayn, 2007)
· Los aluches. Fulgencio Fernández (Edilesa, 2008)
No es gratuito decir que esta antigua tradición, hoy día protegida por la Federación Leonesa de Lucha, donde los jóvenes han de combinar habilidad y fuerza en un desafío absolutamente individual, se ha consolidado aquí como una manifestación de futuro.
La barra hace cien años que ha desaparecido, aunque nos describe el reglamento del juego con absoluta minuciosidad. De la rosca nos dice José Antonio Robles que
La carrera de rosca era una prueba atlética de distancia variada que tenía ese nombre porque el premio en juego era un pan dulce, una rosca. Consistía en desafíos realizados sobre diferentes distancias, que ponía el mozo que iba ganando carrera tras carrera, hasta quedarse sin contrincante
Otro de los juegos ancestrales de la zona, que fue el de las Carreras de Cintas a Caballo, se practica todavía ahora, en varios pueblos de Santa Colomba de Curueño.
Por lo que respecta a las celebraciones, son muy variadas y genuinas. En aras de la brevedad, seguimos con su simple enumeración:
Las bodas tenían un encanto especial, como lo atestiguan los Cantos de Boda, recogidos en la tradición oral de los diversos pueblos. Miguel Manzano transcribió casi una docena de versiones de la ribera del Curueño, y Ángel Fierro recuperó en la del Torío las variantes de Canseco, Genicera, Gete, Lavandera y Pontedo. Los Cantos de boda de Gete, salvados milagrosamente en un manuscrito del año 1921, resultan ser los más extensos de la provincia. Una detallada descripción de la Boda tradicional en la zona puede leerse en la revista ´Los Arguellos leoneses´, referida a la localidad de Valverde de Curueño. En nada desmerece de la admirada ´boda maragata´.
Las fiestas y romerías, de carácter genuinamente religioso, continúan siendo importantes para los pueblos. En el capítulo de los municipios se dará relación de cada una de ellas....
Una especial mención merece la moderna ´Rogativa de San Froilán´, que consiste en la ascensión de la imagen del Santo desde Valdepiélago hasta su ermita de Valdorria, el día primero de mayo de cada año. En realidad esta bella romería es una recuperación de la tradicional, cuando todos los pueblos llegaban a Valdorria, portando sus pendones para homenajear al Santo.
Resulta alentador ver cómo los pueblos han resucitado una de sus tradiciones más antiguas, que es la de ´La borrega´ o ´La borregada´. Se trata de una lejana reminiscencia de los tiempos dorados de La Mesta, cuando los pastores de merinas debían entregar a los propietarios de los puertos una o dos ovejas, antes de su regreso a Extremadura. La tradición se mantuvo durante varios siglos, y fue siempre tan apreciada que aún ahora los vecinos de la mayor parte de los pueblos se reúnen en hermandad a comer su borrega, incluso en el caso de que ya no tengan ovejas en sus puertos de pastoreo. Hay quien lo considera gasto no prioritario, olvidando que se trata de una de las tradiciones más antiguas de España, y una de las pocas ocasiones en que todos los vecinos de un pueblo se reúnen a comer juntos.
Los carnavales han vuelto a ser recuperados, a pesar de que son fechas poco favorables en la zona.
Ello anima a creer que la comarca sabrá en el futuro utilizar esta baza propia para sentar las bases de un impulso regenerador.