Montaña y Ribera

Diversidad paisajística.

En el apartado de Situación ya quedó enmarcado el emplazamiento del territorio de La Mancomunidad, y señalados los tres municipios que la constituyen.Por un lado, la cabecera del río Curueño, donde la naturaleza toma sus tintes más bravíos, mediante una sucesión de montes, gargantas y pasos apenas contaminados por la acción del hombre, donde la belleza y majestuosidad resultan abrumadoras.
Más al sur, dos municipios de ribera: La Vecilla y Santa Colomba de Curueño, que agotan las márgenes del río Curueño, antes de su unión con el Porma.

El encadenamiento de sierras y picos, desfiladeros, cursos de agua, crestería caliza, hayedos, robledales, bosques mixtos o vegas bordadas de alisos y salgueras constituyen una antología del paisaje, en todas las manifestaciones de belleza natural. Son uno de los más importantes activos del territorio, bajo los prismas de la biodiversidad y el atractivo que debe encauzar la promoción turística.

En todo caso, un don del Creador, un microcosmos de las variantes de la naturaleza en estado puro, a cuyo disfrute y respeto instamos desde aquí, para evadirnos de la homogeneización y el tedio de la vida diaria.
Para dejar constancia escrita de alguna de las propuestas más sobresalientes de este impactante patrimonio natural, hacemos un breve inventario, que es solamente una pálida antología de la belleza.

Más para verla que para contarla.

Montes, gargantas y pasos

Las grandes elevaciones, que superan las altitudes de los 2.000 m. se encuentran en el arco norte de la cordillera, que hace límite con Asturias, y corresponde al municipio de Valdelugueros. La naturaleza allí es bravía y majestuosa, con elevaciones que se describen al tratar del municipio.

Más al sur, en los terrenos de La Vecilla y Santa Colomba de Curueño, el entorno participa de la suavidad propia de la ribera, con la omnipresencia del río y su bordura vegetal.

Hay que resaltar la grandiosidad de las Hoces de Valdeteja, aguas arriba de Nocedo, donde conviven durante kilómetros río y carretera, que se abren paso entre impresionantes farallones de caliza.

Bosques autóctonos

A pesar de la continuada agresión humana, aún podemos señalar la presencia de hermosísimos bosques autóctonos, que puntean el territorio:

· Hayedos de ´Tejedo´,(Valdeteja)
· Robledales de Sopeña de Curueño y cordal hasta Ambasaguas.
· Encinares y Melojares de la ladera izquierda del Curueño, hasta Ambasaguas.

Cascadas, miradores, cuevas, pastos

· Las Lagunas glaciares de Vegarada.
· Cascadas del ´Saltón´ y del ´Ángel´, en Redipuertas.
· El ´Río de Faro´, con su valle de cascadas.
· Las Cuevas (Ver desarrollo de este tema, en sub-menú)
· Los puertos de ganado trashumante, entre los cuales varios aún explotados, como ´Formomoro´, en Tolibia de Arriba.

Y entrelazado en este dédalo de paisajes, el latido la vida que fluye por doquier; la eclosión de una fauna y flora diferenciada, donde la naturaleza preserva algunas de las especies más interesantes, más bellas, o que se hallan en peligro de extinción.
Tema de tanto valor e importancia que abrimos para él un sub-menú, donde pasar rápida revista a este incandescente tesoro del territorio.