Escudo Ambasaguas

Escudo Ambasaguas

Pocas cosas más claras que el nombre de este pueblo, como suma de aguas, al producirse en él (¿o quizás es en Barrio de Nuestra Señora, o incluso es en Devesa?) el encuentro de los ríos Porma y Curueño.
Un puente sobre el Curueño separa Ambasaguas de Barrio, y solo unos metros de río separan ambos de Devesa, en este triángulo de verde y agua que puede definirse como “mágico“.

Ambasaguas llegó a tener, en los inicios del siglo XX hasta 211 habitantes, cuya comparación con el menguado censo actual refleja crudamente el cataclismo del mundo rural. Pueblo con pie de piedra hasta la altura de los zócalos, arma a continuación sus paredes de adobe, o más recientemente de ladrillo, certificando el mestizaje de montaña y ribera, en este rastro identificativo de los materiales, que define ambos espacios naturales.

Iglesia Ambasaguas

Iglesia Ambasaguas

Su iglesia parroquial, de piedra tallada, es contrapunto a la humildad de las casas vecinales, diferenciando lo perenne de lo caduco, la morada de Dios de la del hombre. Bajo la advocación de los mártires Sebastián y Fabián, celebra sin embargo su fiesta mayor el tercer domingo de Septiembre, por Nuestra Señora de los Dolores.
La amplitud de la vega se hace aquí insoslayable, favoreciendo los cultivos típicos de ribera, hoy día casi abandonados por la despoblación, pero posibles por la enorme feracidad del suelo. Antaño se recogió aquí lino, menta, fréjoles, lúpulo, semilla de remolacha, patatas, hortalizas… Solo un reflejo de aquella abundancia resta en la actualidad, como paradigma del desinterés de los Poderes hacia el mundo rural.

En la iglesia del pueblo se refugian tesoros de arte popular, puestos a buen recaudo por la sensibilidad y el celo de su párroco, D. Laurentino-César López +. Así, como su ´Cristo yacente´ se rompiese en una procesión de Viernes Santo, D. Laurentino acometió una réplica de la imagen, en escayola, recuperando con enorme fidelidad la talla, que era objeto de secular veneración. Son interesantísimos, en su propia iglesia parroquial, los restos románicos del templo primitivo: se trata de dos arcadas de medio punto, en cuyas dovelas figuran talladas en piedra las figuras antropomorfas del sol y la luna, así como dos sirenas. Clásico ejemplo de la simbología del románico, con muy pocas réplicas en esta zona.

Rio Curueño

Rio Curueño

Ambasaguas ha puesto, desde las modernas tecnologías, un pie en el futuro, mediante su presencia en Internet y la publicación de la revista “El Canterico Verde”. En su página web figura su centenario pendón de cuatro bandas horizontales, dos verdes y dos rojas, así como la presencia de una Editorial, que publica títulos seleccionados de literatura y viajes
Ambasaguas, cual territorio de la ´Mesopotamia´mantiene su riqueza intacta: La que le proporcionan agua y naturaleza y la que sus menguados habitantes están determinados a conquistar.