PARDESIVIL
Municipio de Santa Colomba de Curueño

Pardesivil es el primer pueblo del Municipio, en el extremo norte, y junto con sus vecinos de La Cándana y Sopeña, era la puerta del medieval ´Concejo del Curueño´, limítrofe con La Vecilla, que pertenecía a ´La Encartación´.

Varias casonas solariegas, con escudos heráldicos indican apellidos de hidalguía, representantes o colaterales del señorío de los Guzmanes. Se encuentran aún en las paredes de Pardesivil, y se dice que sus últimos ´señores´ poseían un batán para el trabajo del lino.

La ribera es aquí visible, en la suavidad del terreno y en la presencia del adobe. Una airosa iglesia de piedra es la excepción, por su espadaña de alto vuelo, y celebra fiesta mayor en honor al popular ´San Chupo´, el día primero de septiembre.

En el medio del pueblo suena una fuente de agua fresquísima, rematada por un pequeño busto: Es la efigie del P. Aniceto, que llegó a General de los Dominicos, y desde este cargo favoreció al pueblo, quien le demuestra su agradecimiento.

Hay otros dos vestigios del pasado de especial importancia:

El primero es la localización de sus antiguas Ordenanzas de pueblo, documento valiosísimo para conocer su organización. Son del año 1.723, y describen un mundo rural que estaba entonces en plena vigencia. Con la consabida meticulosidad, detallan las Ordenanzas los deberes y derechos de los vecinos y de los forasteros. Organizan los trabajos comunales, dan normas para los privados, se ocupan de Regidores, Veladores, Fieles, fronteras, cotos y derrotos, veceras, hacenderas y penas.... Es un auténtico placer leer estas antiguas Ordenanzas para el común, en contraste con el actual individualismo, el desprecio a toda regla y autoridad... Fueron recogidas por Gregorio Boixo, quien envió una copia al Ayuntamiento de Santa Colomba, e incluso las puso en la Red, en noviembre de 2.001.

 

Pardesivil, al abrigo del monte

"Luz entre dos verdes"
Autor fotografía: Manuel Martín, 1994

"Encala el verde y no le entra
el desaliento de las estaciones.
Al respirar encaja el peso de la cordillera.
Toma toda la luz entre dos verdes
"

(Poemario de Ángel Fierro)


El segundo vestigio son las ruinas de una edificación que se eleva en la loma izquierda del río Curueño. Conserva paredes rectangulares y espadaña, aunque perdió el tejado: Es la antigua Ermita de San Tirso, San Blas y San Nicolás, bajo cuya triple advocación persistió durante siglos. Su historia es azarosa, como ocurre siempre con las ermitas, en muchas ocasiones núcleo de parroquias posteriores, o lugar de culto para varios pueblos del contorno. En este caso, la ermita fue compartida por Pardesivil, Sopeña y La Mata, y en su solar tenía base la famosa ´Cofradía de San Tirso´, quien parece haber sido su santo principal. En el deslinde moderno, la ermita quedó en terreno exclusivo de Pardesivil, aunque es probable que antiguamente fuera de propiedad mixta, y a efectos eclesiásticos se consideraba Hijuela de la parroquia de La Mata.
La revista de este pueblo se ocupa de ella, en varios de sus números, y concretamente en los 77, 80, 81 y 82, mediante el aporte de muy interesantes noticias, y la propuesta de una mancomunada restauración, antes de que el paso del tiempo deteriore su fábrica, de modo irreversible. Es una prueba del aprecio de las gentes por este enclave de piedad popular. Una recuperación tan entrañable, como históricamente necesaria.
Pardesivil es, por tanto, una feliz simbiosis de historia y belleza. Resplandor de la luz en el océano del verde.

 

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Edita: Merkasi, S.L.

 

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