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Alto
Curueño
Poemario
de Angel Fierro
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Del municipio de Valdelugueros podría decirse, si se disculpan las hipérboles, que es un paraíso diseñado entre ríos.
Como los antiguos Libros de lo sagrado situaron el Edén en la Mesopotamia , (que en griego significa exactamente "entre ríos") también aquí se verifica la circunstancia de un paraje dulcísimo, donde alternan las vegas de verde original, los trazos milenarios tallados por el hombre, la presencia abrumadora de la caliza, las glaciaciones inacabadas... y todo ello arropado por los ríos.
Su corriente matriz es el Curueño, que inicia su andadura en la llamada Vega de Coruñón, aguas arriba de Redipuertas. Allí se unen el río Pinos, que llega por la izquierda y el reguero de la Carva, por la derecha, desde el nevero de Vegarada. En este mágico emplazamiento, donde se asienta un ignorado pontón romano de la Calzada de Vegarada, el Curueño adquiere ya su nombre y se convierte - lo dijo Julio Llamazares - en nuestro "Río del olvido".
Olvido que no afecta por igual a todos. Sí, ciertamente, a instituciones y poderes, que desatendiendo las enormes riquezas de estos valles - hombres, historia, cultura, folklore, paisaje, agua, pastos, minerales - dieron en atender tan solo a una engañosa industrialización de las grandes ciudades y sus aledaños, olvidando los espacios rurales del país, y singularmente los enclaves de la montaña central leonesa. Los exiguos votos de los supervivientes parecen ser escaso reclamo para una clase de dirigentes atentos solo a su rédito electoral. Así, con esta modesta aunque firme denuncia de su olvido, abrimos esta página del municipio en que belleza e hidalguía son consubstanciales.
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Olvido para ellos; de ninguna manera para quienes conocemos y amamos estas fronteras, las gentes que aquí habitan y las que se extrañaron impelidas por la necesidad. Integrantes de este catastro, de derecho o de hecho, físicamente o solo en el espíritu, que nunca perderán la memoria de sus raíces.
Hablábamos de ríos,
y por tanto conviene estar atentos al fluir de las aguas. En su breve camino
por este municipio, al que vertebra desde su nacimiento hasta salir a Valdepiélago
bajo el nombrado Puente de Los Verdugos, el Curueño recibe otros afluentes subsidiarios
que lo enriquecen: Así el impetuoso Río de Faro, una de las corrientes más hermosas
del mundo.
Véanlo,
llegando por la derecha en Redipuertas, cómo desciende desde Huevo de Faro,
brillando entre guijarros y encaminado por abedules. De la izquierda entrega
aguas el solitario arroyo Fargas.
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Más abajo le llega otro milagro: Es el río Labias, de nombre prerromano, que recorre como una brisa el valle de Redilluera y Llamazares. Luego el reguero de las Tolibias, el arroyo de Villarías y el de Valverde. Toda una sucesión de pequeños regatos, arterias de agua que fertilizan y dan dulzura al territorio, abriendo márgenes al verde, acosado en gran parte de su superficie por el fragor de la caliza.
No es posible referirse a Valdelugueros sin atender a su caudal de aguas, razón y belleza más visible del entorno. Esta primera circunstancia forzó, ya en nuestra etapa histórica, a que desde los albores de la romanización los ingenieros completaran la vertebración del territorio complementando las vías de agua: Guiaron las calzadas por los márgenes de las corrientes, salvaron su cauce mediante puentes y pontones, taludes y terraplenes, para completar la obra de la naturaleza, al servicio del hombre.
Y junto con el agua, no es posible olvidarnos de ningún modo de los farallones calizos que se encadenan en todo el tercio inferior del término, y de nuevo en la altura de Vegarada abriendo hoces, dibujando cuevas de las que deberemos dar cumplida noticia, elevando picachos que desafían la vista, estrechando los pasos hasta tornarlos inverosímiles...
Sus mayores alturas se hallan en Pico del Huevo de Faro, (2.156 m.), que preside una zona glacial en lo alto mismo de Vegarada. Da vista a Asturias y a sus pies solo reina el silencio. Pico Solano (2.000 m.). El mítico Bodón, que comparte con Cármenes, ya que se trata de un macizo que une ambos municipios (1.960 m.) Por el sur se alza el vigía de Cueto Ancino, en el que la caliza amontonó escalinatas vertiginosas y hace de mirador hacia las tierras bajas. Hay que decir que la zona este del municipio se encuentra protegida en el inventario de espacios naturales del ICONA, dentro del Área de la Reserva Nacional del Mampodre.
Naturaleza apasionada y bravía, es la primera dimensión que viene a la vista, y la reafirmaremos con una cita de Julio Llamazares, y su ya mencionado "Río del olvido"
"Pero el viajero - dice - está viendo el valle y las montañas desde el cielo, como si fuera, en vez de un valle, la cabeza de una enorme y prehistórica serpiente, la vega de Lugueros y los negros tejados de Tolibia, y aún las propias crestas rotas de las peñas que rodean a la mítica Bodón por sus extremos...., y no encuentra palabras ni en el corazón ni en la memoria más antigua de su lengua, para plasmar en su cuaderno tanta paz, tanta solemnidad, tanta grandeza". |
Esta grandeza se resume en solo 143,5 km2, que representan un 30% del territorio de la Mancomunidad. De estos dominios seleccionaron los expertos algunos puntos de Interés Biológico/Geológico, ( PIB y PIG ) y son la Cueva de Colibos, las lagunas glaciares de Vegarada y las Hoces de Valdeteja.... Escasas muestras de un universo de bellezas que aguardan tras cada vuelta de los caminos.
La dimensión histórica
del territorio corre pareja en importancia con su abrumadora geografía. Solar
privilegiado por los reyes, desde la etapa inicial de la reconquista, formó
parte desde entonces del muy noble Concejo de Arbolio, del que es su primera
Tercia.
Concejo que está mal estudiado, al cual se van a dedicar varias monografías
para la revisión de sus raíces y particularidades históricas, definidas por
un desaparecido "Fuero de Arbolio", que no obstante
podría recomponerse.
Resulta casi irritante la generalizada ignorancia sobre este territorio, ocasionada por la escasez de documentación, pero también por la pereza de los investigadores y la ausencia de un clarividente hilo conductor. Así se omiten datos claves sobre los cambios jurisdiccionales de sus pueblos, sus relaciones con la vecina Encartación del Curueño, y la localización de castillos, monasterios, torreones o despoblados, junto con el penoso desconocimiento de cuanto aporta la toponimia.
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No insistiremos
aquí en esta lista de olvidos. Anotaremos, como datos de manual común, que aún
se conservan en el municipio debidamente localizados y descritos un total de
veinticuatro escudos heráldicos, o labras en piedra, correspondientes
a la generalizada nobleza rural del Concejo. No hay en punto alguno de nuestra
geografía tal acumulación de rasgos distintivos de nobleza.
Sus apellidos y armas han sido magistralmente descritos por la investigadora
de Lugueros, Maria del Carmen Orejas, en su libro referencial "Mancomunidad
del Curueño. Historia, hidalguía y Armería en piedra".
Como indicativa descripción de los vestigios históricos y culturales aún visibles, que constituyen su patrimonio, anotaremos los siguientes:
Carecemos de espacio
para ubicar aquí los emplazamientos de otros restos históricos de gran interés,
como los varios despoblados, los castillos y torreones, los monasterios.....,
tema tan amplio que precisa de otro soporte. Anotaremos, por el contrario, una
característica fundacional del territorio, en la etapa de romanización: Fué
la ingente cantidad de aclarados realizados entonces a los bosques que cubrían
el territorio. Se hizo mediante la quema generalizada, y la toponimia se encarga
de darnos los detalles, con el concurso del término latino "Bustum",
del verbo "burere" = quemar.
Así "Bustiambre", "Bustisordos" y "Bustarquero",
en los terrenos de Cerulleda y Redipuertas, o "Busticela", sobre Lugueros.
A las dimensiones
geográfica e histórica, podemos añadir la etnográfica y cultural. También aquí
se multiplican los rastros de una cultura autóctona, visibles en la legendaria
de la zona, (mención específica para el tema de La Dama de Arintero), la innumerable
relación de canciones, bailes, cuentos, romances, y cantos religiosos o ceremoniales
que los investigadores han conseguido recuperar.... de entre los pliegues del
olvido.
Aún resulta posible rescatar restos dispersos, si se tiene la suerte de obtener
la confianza de algún anciano, depositario de esta cultura ancestral basada
en la oralidad.
Algunos de los interlocutores de estos pueblos estiman, a pesar de lo dicho, que el rasgo característico del municipio habría que buscarlo en una dimensión estrictamente espiritual. Son numerosos e importantes los hombres y mujeres de estos valles que tomaron el camino religioso, profesando los votos de las diversas Órdenes y alcanzando en ellas un reconocido prestigio por su sabiduría y espiritualidad . Otros se dedicaron a la enseñanza, donde han dejado imborrable recuerdo:
De entre ellos
los Padres Getino y Arintero, autoridades de su tiempo en las ramas teológicas
y morales, o el célebre maestro de Tolibia, D. Pedro García de Robles, a quien
sus alumnos levantaron una estatua en el año 1.916, que es, al decir de Julio
Llamazares, el primer monumento mundial a un maestro.
El amplísimo cancionero religioso de las parroquias, sus cinco pendones celosamente
conservados y restaurados, las cofradías aún activas en varios pueblos y otros
elementos indicativos, son indicios suficientes para pensar en la certeza de
este diagnóstico.
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No incidiremos, por tanto, ante tanta riqueza, en la conocida precariedad de infraestructuras y servicios, que culmina en la falta total de cobertura de telefonía móvil, la modestia de su red comercial, o el deficiente aprovechamiento de su enorme potencial turístico. En estos aspectos, Valdelugueros tiene una situación similar a Cármenes, en suya superación trabajan unidos ambos municipios, bajo la cobertura de la Mancomunidad del Curueño.
En estos territorios
de las cabeceras de los ríos, la historia comienza de nuevo, en el momento que
sus escasos habitantes (Valdelugueros cuenta con un censo de 480), levantan
la cabeza y deciden reivindicar sus propias raíces:
El orgullo de sentirse libres, el timbre de nobleza nunca desmentido, las epopeyas
de que fueron protagonistas en el pasado: Arriería, trashumancia, vertebración
comunal de enorme riqueza organizativa, habilidad para el comercio reflejada
en sus ferias ancestrales, potente vida espiritual.
Como dice el poema de cabecera, las gentes de estas fronteras están atentas a que aflore una nueva memoria: La recuperación plena de sus señales de identidad, base indispensable para conseguir progreso y acomodo en el concierto de todos los pueblos.
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Todas las fotografías del municipio de Valdelugueros llevan pie de texto del poemario de Ángel Fierro, de sus libros: "Responde
amor" |
Agradecemos
su colaboración con cualquier comentario o sugerencia que puedan mejorar esta
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Para ello ponemos a su disposición nuestro buzón electrónico: info@mancomunidadcurueno.com
© 2001
Contenido: Mancomunidad del Curueño
Edita: Merkasi, S.L.