Tolibia de Arriba

Tolibia de Arriba. Iglesia

Tolibia de Arriba. Iglesia

La medieval Toliuia de Suso, o de Arriba, situada a 1.260 m. y a tres kilómetros de Lugueros, tuvo, hasta hace muy poco, un impensable vigor.
La Calzada romana que venía de Arintero, enlazaba en Tolibia de Arriba con una ruta procedente del valle de Boñar, lo que la convirtió en cruce de caminos, nudo neurálgico de comunicación de estos apartados parajes. La amplitud de sus pastos le dio una amplia vocación ganadera, con sus puertos merineros de Fornomoro y el Cudero, y además de estos pastos alquilados a la trashumancia, los vecinos del pueblo llegaron a tener hasta ¡seis veceras¡ : Dos de vacas, ovejas, corderos, terneros y caballos.

Ello hizo que este pueblo fuera el más poblado de todo el municipio en el año 1900, cuando su padrón alcanzó los 187 habitantes, superando a Lugueros. En la actualidad no llegan a 30. Hace 24 años que no nace nadie en el pueblo, y uno de sus vecinos dice, quizás con sorna, que el más joven es él, que superó los 60 años.
La despoblación ha sido, pues, de extremo rigor para este pueblo de montaña, en cuya iglesia, que es un verdadero monumento, pueden verse auténticas reliquias de un pasado glorioso: Pendón, estandarte, centenaria pila bautismal y una imaginería turbadora, como la inquietante figura del demonio, a quien pisa el arcángel San Miguel. Chispas de lo sobrenatural, fugaces llamadas de belleza pretérita que hunden sus raíces en el más allá. Celebra fiesta por la Asunción, el 15 de agosto.

En Tolibia de Arriba no resulta extraño que alguien pregunte por los Duendes, sobre todo si ha leído a Julio Llamazares. Se lo toman con serenidad, pero las ideas están claras: “Duendes no hubo nunca,… además la casa se reformó en el año 2000, y desde entonces ya no pasa nada…” Su tradición de ´La Pascualina´, un muñeco vestido al que el pueblo pasea, hunde raíces en el pasado más remoto.
Recientemente se ha constituido la Asociación Cultural “Los Duendes de Tolibia”, formada por hijos del pueblo (la mayoría en la diáspora), amigos e interesados. La Asociación cuenta con varios centenares de socios, y se ocupa activamente de rescatar las antiguas costumbres y tradiciones. La vida cultural y comunitaria durante los veranos retorna a los orígenes, mediante la recreación de las costumbres ancestrales, los juegos y los saberes gastronómicos.

Editan, además, la revista “ARBOLIO”, con vocación primordialmente turística, y un tiraje de 10.000 ejemplares, que se distribuyen gratuitamente en el sector y los organismos de la Administración. Colaboran en ella importantes firmas de la cultura, la etnografía y la historia leonesa, y constituye una apuesta formidable por el resurgir de toda la zona del Curueño.

Hubo fragua, calero, escuela, ermita en ´Fornomoro´, tres molinos, Concejo abierto hasta los ochenta…. y parece que duendes…. No se puede pedir más.

Animamos a los visitantes de nuestra web a enviar alguna fotografía de su pueblo, para enriquecer el archivo gráfico del mismo.