Correcillas

Es, para muchos, el pueblo más hermoso de la provincia de León. Aunque no vamos a entrar en competiciones de este calibre, por aportar la Mancomunidad del Curueño varias docenas de candidatos a ocupar este privilegio, diremos que efectivamente Correcillas es un enclave donde el asombro se hace superlativo.

Las coordenadas de su belleza tienen origen en su propia rusticidad, por respetar la arquitectura tradicional, los increíbles pavimentos de roca que ascienden las callejas, los regueros que bajan lamiendo los cimientos hasta el encuentro con el reguero principal.

Correcillas está desgajada del Valle natural de Valdepiélago, y se sitúa aguas vertientes hacia el Torío, por donde llega su único acceso asfaltado, a través de Villalfeide. Un camino antiquísimo lo enlazó con Valdorria, mediante una Calzada romana transversal, que llegaba hasta la ruta del Bernesga, sobre Villamanín.

Ya nos hemos referido a esta mítica ruta, que sale a La Mediana por la Collada de Santiago, sobre Rodillazo, punto en que La Calzada se hace evidente, como guardada en celofán. Correcillas, que es poblado de altura, en sus 1.300 metros (¿Será que esta altitud es un parámetro de la belleza ?) tiene balcón en Polvoreda, eje geodésico y vigía del llano. El pueblo se ubicó sobre inmemoriales castros defensivos, de época anterior a la historia. Así lo documentó Julia Miranda, desentrañando la toponimia del territorio, donde los altozanos se hacen llamar ´El Castillo´, ´El Castro grande´ o ´El Castro pequeñín´....

En la ´Reguera Oscura´ se oculta un tesoro, según señala la copla... Aún hay ancianas en Correcillas que alegraron las noches del Filandero... Por ´El Cristo´, el 14 de septiembre, vuelven los hijos de la diáspora, y se oyen canciones que estaban olvidadas o historias de la guerra que nunca terminó.

Cantan los hombres y responde el agua. Era terreno de pastores, arrieros, indianos.

Un diccionario de la pureza de lo ancestral.


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