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La Cándana se sitúa en plena ribera, aguas abajo de La Vecilla, 18 kilómetros antes de que el Curueño se una al Porma en Ambasaguas. La orografía se ha, por tanto, dulcificado por completo, y el pueblo debe adivinarse entre choperas y sebes que delimitan las fincas. En el pasado, sin embargo, pudo ser terreno calcinado, aclarado al bosque para facilitar los cultivos, como indica la raíz indoeuropea "kand", que significa ceniciento o blanquecino, con el residuo de cenizas que indican un quemado. Nada más lejos de esta visión que el verdor actual de huerta y regadío, hortalizas y gallos que alteran el paisaje con su reclamo multicolor. En La Cándana late, además, el perfil de historia y de leyenda que inmortalizan dos labras de piedra, junto al "Caño de Arriba". Se trata de los escudos heráldicos de los apellidos Arintero y García de Arintero. Son un recuerdo de La Dama Juana García, (¿?) a quien el romance nombra Oliveros, que peleó disfrazada de mujer por la causa de Isabel la Católica. Quiere el romance que enviados reales dieran alcance a La Dama, camino de su casa, mientras jugaba en La Cándana una mano de bolos. Allí le dieron muerte, para arrebatarle los privilegios conseguidos para su pueblo y Concejo de la Primera Tercia de Arbolio. El hecho fue el origen de la famosa saga de romances de "La doncella que se fue a la guerra", reiterado en todo el territorio peninsular, y aún fuera de los reinos cristianos, de cuyo desarrollo nos haremos eco en un trabajo monográfico, aún pendiente. Los ancianos de La Cándana aún añoran la época en que representaban una obra teatral sobre la muerte de esta heroína, en el "Campo de la Cruz". (Se trata seguramente de la versión dramática de "La Dama de Arintero", publicada en Madrid, en 1926 por D. Anselmo Gómez. Tiene seis actos, y finaliza en la Bolera de La Cándana, desde donde se adivina - dice el autor - la crestería lejana de los montes de Arintero). |
![]() "La luz de Arintero" Autor fotografía: Angel Fierro "Se consume el aceite al esperarte. Todos los signos, todos los espejos, el pedernal herido desde siglos dibuja en las paredes de la vida soledades de nieve. Oigo el abrazo rojo del canto de los gallos y el silencio del trigo de la infancia. Se consume el aceite al esperarte." (Poemario de Jesús Díez) |
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Pero aún debemos añadir que una familia de La Cándana conserva celosamente el pergamino de los Privilegios Reales concedidos a doña Juana. (¡!) Es un extremo que dejamos abierto a la investigación de este hecho histórico y legendario. Muchos autores se han ocupado del tema, sin conseguir agotarlo, y un estudio comparativo de las múltiples variantes del romance está por hacer. Traemos aquí, como invitación a este trabajo, el pareado que dedicó a La Dama un ilustre hijo de esta tierra:
El pueblo tiene además notables edificaciones y corraladas, y es digna de visita la iglesia parroquial, bajo la advocación de Santa Lucía: Se conservan allí una talla en madera policromada de la santa, procedente de la primitiva iglesia, y varias lápidas funerarias, de cuando se realizaban los enterramientos en sagrado. Las lápidas son el vestigio más antiguo de todo el Valle del Curueño. Para los interesados en la historia, hay que citar la existencia durante siglos del célebre Castillo de San Salvador, que se ubicó entre La Cándana y Santa Colomba. Desde sus almenas se podían hacer señales de humo con los vecinos castillos de Aviados y Montuerto, según era preceptivo del entramado de defensa en la primera etapa de la reconquista. Un despoblado medieval muy citado en la diplomática leonesa, cuya ubicación se discute entre los expertos, estaba situado junto a este castillo: Se trata de "Fructa Aripa". Un dato más que aportamos para el conocimiento de estos dominios. La Cándana celebra sus fiestas de verano el día 9 de agosto, fecha en que gran parte de sus hijos regresan desde los cuatro puntos cardinales. Así, con paleta de verde, ocre de adobe y suave rosa de la piedra, se consuma la síntesis de este pueblo con monte y llano, geografía e historia. |
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